El Surrealismo Navarresco: Un viaje al subconsciente de Luis Navarro
En el panorama del arte contemporáneo, pocos artistas logran lo que Luis Navarro Buñuel consiguió: crear un lenguaje tan personal que se reconoce sin necesidad de ver la firma. Este estilo, bautizado por los especialistas como Surrealismo Navarresco, no es una simple imitación de las vanguardias; es una evolución que simplifica la forma para quedarse con la esencia emocional.
Las Figuras sin Rostro: El espejo de la humanidad
Desde 1965, Navarro comenzó a poblar sus lienzos con personajes que carecen de facciones. Estas figuras sin rostro no son una carencia de detalle, sino una invitación a la universalidad. Al no tener ojos ni boca, los personajes no tienen edad ni miedo a envejecer; son seres eternos que danzan en el lienzo.
Esta decisión estética, que nació en los años sesenta, permite que el espectador proyecte sus propias emociones en la obra. Como explica el propio artista, al eliminar el rostro, la atención se centra en el gesto y el movimiento, convirtiendo la pintura en un espejo del alma.
Esta decisión estética, que nació en los años sesenta, permite que el espectador proyecte sus propias emociones en la obra. Como explica el propio artista, al eliminar el rostro, la atención se centra en el gesto y el movimiento, convirtiendo la pintura en un espejo del alma.
La Simbología del Huevo y las Cabezas Ovoides
Un elemento central del Surrealismo Navarresco es la cabeza en forma de huevo. Para Navarro, el huevo es un símbolo sagrado que representa:
- El Origen: La semilla de toda creación y vida.
- El Misterio: Especialmente vinculado a la figura femenina y su capacidad de dar vida.
- La Pureza: Una forma orgánica que no necesita adornos para ser profundamente expresiva.
“Para Picasso, el arte no era la aplicación de un canon de belleza, sino lo que el instinto y el cerebro pueden concebir más allá de cualquier canon.”

Técnica: Abismos Cromáticos y Musicalidad
Si algo define la técnica de Navarro son sus fondos. No son escenarios vacíos; son abismos cromáticos. El artista trabaja los oscuros de forma impecable, permitiendo que la luz emerja desde negros profundos con modulaciones precisas.
Además, no podemos olvidar su faceta como músico profesional. Esta influencia se traslada al lienzo en forma de ritmo visual. Sus cuadros no son silenciosos; tienen una cadencia casi musical donde las figuras, como guitarras humanas o cuerpos-liana, vibran con una energía que nace del origen del arte de Luis Navarro y su instinto puro.
Además, no podemos olvidar su faceta como músico profesional. Esta influencia se traslada al lienzo en forma de ritmo visual. Sus cuadros no son silenciosos; tienen una cadencia casi musical donde las figuras, como guitarras humanas o cuerpos-liana, vibran con una energía que nace del origen del arte de Luis Navarro y su instinto puro.
Conclusión: El último de los surrealistas
El Surrealismo Navarresco es, en palabras del crítico Jean-Marie Tasset, la prueba de que este movimiento sigue vivo y vibrante. Al fusionar la técnica de los grandes maestros españoles con una visión onírica propia, Luis Navarro ha creado un universo que atrapa y desconcierta a partes iguales



